Oportunidades emergentes
Inteligencia artificial, transición energética y desglobalización: las tres grandes fuerzas de reconfiguración de las estrategias de inversión institucional
La última encuesta global de inversores institucionales de Nuveen muestra que el 63 % de las instituciones considera la inteligencia artificial como la supertendencia más influyente para los próximos cinco años, seguidas por la transición energética y la desglobalización, con un 40 % y un 36 %, respectivamente. El capital está fluyendo cada vez más hacia la infraestructura de IA, la generación de energía, los mercados privados y el crédito alternativo, y el marco global de asignación de activos está siendo redefinido por temas estructurales en lugar de ciclos de corto plazo.
Inteligencia artificial, transición energética y desglobalización: las tres fuerzas de reconfiguración de las estrategias de inversión institucional
Introducción
La asignación de activos de los inversores institucionales globales está siendo remodelada por tres líneas principales: inteligencia artificial, transición energética y desglobalización. La última Encuesta Global de Inversores Institucionales de Nuveen muestra que el 63 % de las instituciones sitúa la inteligencia artificial como la supertendencia más influyente de los próximos cinco años, seguida por la transición energética y la desglobalización, con un 40 % y un 36 %, respectivamente. Los flujos de capital, la exposición regional y la asignación a mercados privados se ajustan al mismo tiempo, y está tomando forma un marco de inversión centrado en temas estructurales más que en ciclos de corto plazo.
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Contexto de mercado: un entorno macroeconómico con tres supertendencias superpuestas
Para entender esta migración de asignación, primero hay que ver con claridad el entorno macroeconómico en el que se produce. Actualmente, los mercados de capital globales soportan simultáneamente tres presiones: una trayectoria de tasas de interés altamente incierta, una persistencia inflacionaria que aún no se disipa por completo y fricciones comerciales y geopolíticas en escalada continua.
La encuesta muestra que las instituciones tienen opiniones claramente divididas sobre la trayectoria de las tasas. El 47 % de los encuestados espera que la Reserva Federal aplique recortes graduales y estables, lo que daría apoyo a los mercados financieros; el 32 % prevé que el ritmo de recortes sea desigual o difícil de predecir, y que ello pueda elevar la volatilidad del mercado; el 12 % cree que un repunte de la inflación hará que los recortes se pausen o se pospongan; y otro 8 % espera que el ritmo de flexibilización sea más rápido ante el temor a una desaceleración económica mayor de lo previsto. Esta divergencia es en sí misma una fuente importante de volatilidad: cuando el mercado carece de consenso sobre la trayectoria de la tasa de descuento, la base de valoración de los activos de larga duración y de los sectores de alta valoración se vuelve frágil.
En cuanto al entorno político, el comercio y los aranceles se han convertido en una variable habitual que influye en las decisiones de cartera, y no en un shock ocasional. En la encuesta, el 44 % de las instituciones considera que las medidas comerciales y arancelarias sin precedentes adoptadas en 2025 tendrán un impacto duradero en sus estrategias de inversión. Al mismo tiempo, el 48 % de los inversores espera que el dominio de los mercados de capital estadounidenses se debilite en la próxima década, un juicio que apunta directamente a un reequilibrio de la asignación regional.
Cabe señalar que, aunque la incertidumbre macroeconómica aumenta, el 74 % de las instituciones encuestadas sigue pensando que, para sus carteras, 2025 tendrá más factores positivos que negativos. Esto indica que el entorno actual del mercado no es una simple fase de contracción del riesgo, sino una etapa en la que tanto el riesgo como las oportunidades se vuelven a valorar al mismo tiempo.
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Flujos de capital actuales: de los mercados públicos a los privados, de un único centro a una disposición multipolar
Inteligencia artificial: participación de casi todos, pero la forma de asignar se está profundizando
La inteligencia artificial ha pasado de la discusión temática a la fase de asignación sustantiva. La encuesta muestra que el 96 % de las instituciones está invirtiendo activamente en oportunidades relacionadas con la IA y el 75 % cree que la IA aportará mejoras significativas de la productividad económica en la próxima década.Merece atención el destino concreto de los fondos. Las instituciones están asignando capital a infraestructura de computación en la nube, capacidad de cómputo y semiconductores, desarrollo de modelos de IA y software, así como a la generación de electricidad que sustenta la expansión tecnológica. Entre los inversores que asignan capital a la IA, el 39% considera que la producción de energía y la infraestructura son las oportunidades de inversión más atractivas. Esta proporción revela un cambio importante: el centro de gravedad de la inversión en IA se está desplazando de una narrativa puramente de software y capacidad de cómputo hacia activos físicos que sustentan la capacidad de cómputo.
Harriet Steel, directora global de distribución institucional de Nuveen, señala que en los últimos 12 meses las instituciones no solo han reconocido más ampliamente el potencial transformador de la IA, sino que su forma de invertir en IA también se ha vuelto más madura: el interés por la infraestructura de nube y los semiconductores sigue siendo fuerte, pero los inversores buscan cada vez más una exposición más directa a activos de generación y transmisión de electricidad.
Transición energética: de la gestión de riesgos a un enfoque impulsado por oportunidades
La posición de los temas de energía y clima en el marco institucional está experimentando un cambio cualitativo. Lo que antes se consideraba más bien una exposición al riesgo que había que gestionar, ahora se redefine como una estrategia de inversión impulsada por oportunidades.
En la encuesta, el 64% de las instituciones coincide en que el previsible fuerte aumento de la demanda de energía refuerza la lógica de inversión en energía limpia. Entre las instituciones centradas en la inversión de impacto, los proyectos de innovación energética e infraestructura siguen siendo el destino preferido del capital. Esta conclusión está estrechamente vinculada con la demanda de electricidad que genera la IA: la construcción de centros de datos, el almacenamiento de energía y la infraestructura de energía limpia se están convirtiendo en eslabones distintos de la misma cadena de capital.
Reequilibrio regional y sectorial: Europa y los mercados emergentes reciben asignaciones adicionales
En 2025, el 91% de las instituciones encuestadas ajustó sus carteras debido a los acontecimientos comerciales, arancelarios y geopolíticos. Entre los inversores que reasignaron su distribución geográfica, más de un tercio (36%) aumentó su exposición a Europa, lo que refleja una intención estratégica de diversificar riesgos en un contexto de creciente incertidumbre.
Entre las instituciones que ajustaron su asignación sectorial, los ámbitos mencionados con más frecuencia incluyen: tecnologías relacionadas con la IA (computación en la nube, aprendizaje automático y automatización industrial), crédito alternativo y capital privado, criptomonedas, blockchain y activos digitales, energía (incluidas renovables, semiconductores y servicios públicos), ciberseguridad, y salud (biotecnología, farmacéutica y ciencias de la vida). La característica común de esta lista es que la mayoría pertenece a ámbitos intensivos en capital, sensibles a la regulación o de rápida evolución tecnológica; en otras palabras, ámbitos que el ciclo macroeconómico difícilmente explica y que requieren una perspectiva estructural de largo plazo.
Mercados privados: aumento sistemático de la asignación
Los mercados privados son el ámbito más consistente de esta ronda de reasignación. Alrededor del 81% de las instituciones planea aumentar su asignación a los mercados privados en los próximos cinco años, y más de la mitad (51%) prevé incrementos de entre 5 y 15 puntos porcentuales.Entre las prioridades de inversión alternativa para los próximos dos años, la infraestructura privada y el crédito corporativo encabezan la lista, con un 43% de las instituciones que planea aumentar su asignación; el private equity les sigue de cerca, con un 42%. Dentro de la renta fija privada, las preferencias se concentran en el crédito corporativo privado con grado de inversión (44%), la deuda de infraestructura privada con grado de inversión (44%) y los valores respaldados por activos privados (40%).
La demanda de diversificación también es notable: casi la mitad (46%) de las instituciones sitúa la asignación diversificada de crédito alternativo como una prioridad principal para los próximos cinco años; el 46% planea añadir una o dos clases nuevas de inversión en crédito alternativo en los próximos dos años, y el 15% prevé añadir tres o más.
En el ámbito de los mercados públicos, la renta fija por debajo del grado de inversión también experimenta un desplazamiento. Entre las instituciones que planean aumentar su asignación en este ámbito, el 48% tiene intención de incrementar su exposición a deuda de mercados emergentes, frente a solo el 27% un año antes. La magnitud de este cambio es una de las cifras más reveladoras de toda la encuesta.
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Análisis de la lógica de inversión: por qué el capital está fluyendo hacia estas direcciones
Primero, la IA es un ciclo tecnológico intensivo en capital, no una mera narrativa tecnológica
El impacto económico de la IA debe, en última instancia, ser soportado por activos físicos: centros de datos, generación de energía, redes de transmisión y capacidad de fabricación de semiconductores. Esto implica que la cadena de inversión en IA tiene por naturaleza ciclos largos, un carácter intensivo en activos y una fuerte dependencia de las políticas. Cuando el 96% de las instituciones ya participa y el 39% de los asignadores de IA considera que la producción de energía y la infraestructura son los eslabones más atractivos, el capital está, en realidad, poniendo precio a un ciclo compuesto de «cómputo—electricidad—infraestructura».
Esta lógica explica por qué la IA y la transición energética ya no son dos temas que se discutan por separado en los marcos institucionales, sino los dos extremos de un mismo conjunto de decisiones de gasto de capital.
Segundo, la desglobalización convierte la geopolítica de una variable de contexto en una variable de fijación de precios
Cuando el 91% de las instituciones ajusta sus carteras por comercio, aranceles y geopolítica, el factor geopolítico ya no es una nota de contexto en el análisis macro, sino que entra directamente en la ecuación de asignación de activos. El resultado es una doble reconfiguración de la exposición regional y sectorial: por un lado, el 36% de las instituciones aumenta su exposición a Europa y el 48% espera que el dominio del mercado de capitales estadounidense se debilite en la próxima década; por otro, en sectores considerados estratégicos, como semiconductores, ciberseguridad, energía y salud, la asignación de capital está cada vez más impulsada por la política que por el retorno puramente comercial.
Tercero, la incertidumbre de los mercados públicos impulsa la expansión estructural de los mercados privados
El 81% de las instituciones planea aumentar su asignación a los mercados privados, y su motivación no es perseguir rendimientos de corto plazo, sino la combinación de tres funciones: primero, diversificar la volatilidad y el riesgo de valoración de los mercados públicos; segundo, obtener fuentes de rendimiento más estables, especialmente infraestructura y crédito corporativo; tercero, mejorar la rentabilidad ajustada al riesgo. A medida que la tecnología reduce el umbral para integrar las inversiones privadas en las carteras existentes, esta transformación estructural tiene un carácter autorreforzado: el aumento de la proporción asignada conlleva una mejora de los datos y las herramientas, lo que a su vez reduce la resistencia a la siguiente ronda de incrementos de asignación.Harriet Steel lo expresó así: el volumen y el ritmo de los flujos de capital institucional hacia los mercados privados siguen siendo significativos, y los inversores están aprovechando las ventajas de cartera que ofrecen los mercados privados en términos de diversificación, generación de rendimientos y mejora de la rentabilidad ajustada al riesgo; a medida que las nuevas tecnologías reducen la dificultad de integración, se espera que esta transformación estructural se acelere en un entorno de volatilidad persistente.
Cuarto, la nueva fijación de precios institucional de la deuda de mercados emergentes
El salto del 27 % al 48 % refleja no solo diferencias de rendimiento, sino también una reevaluación por parte de las instituciones de la deuda de mercados emergentes como clase de activo independiente. Entre la deuda en moneda local y la deuda en moneda fuerte, y entre la deuda soberana y la cuasisoberana, la madurez de los instrumentos de asignación está llevando a esta clase de activos de las operaciones tácticas a una asignación estratégica.
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Factores de riesgo
Riesgo macroeconómico. La divergencia en la trayectoria de las tasas de interés es en sí misma un riesgo. Si la inflación se muestra persistente y retrasa los recortes de tasas (el 12 % de las instituciones sostiene esta opinión), los activos de larga duración y elevada valoración serán los primeros en sufrir presión; si la economía se desacelera más rápido de lo previsto (el 8 % de las instituciones espera una relajación más rápida), el deterioro del ciclo de crédito podría ser más rápido de lo que reflejan los precios actuales.
Riesgo de políticas y comercio. El 44 % de las instituciones considera que esta ronda de medidas arancelarias y comerciales tiene un impacto duradero. Si las fricciones comerciales se extienden desde el ámbito de los bienes hacia los flujos de tecnología, capital y datos, la lógica de asignación actual basada en la diversificación regional tendrá que recalibrarse.
Riesgo geopolítico. Ámbitos como los semiconductores, la energía, la ciberseguridad y la infraestructura crítica ya han adquirido carácter estratégico, lo que significa que los rendimientos de los activos relacionados se verán inevitablemente afectados por la intervención política, los controles de exportación y los subsidios industriales; la tensión entre la lógica comercial y la lógica de la seguridad nacional podría persistir durante mucho tiempo.
Riesgo de valoración y concentración. El tema de la IA ha atraído capital altamente concentrado. Cuando la gran mayoría de las instituciones asigna simultáneamente al mismo conjunto de activos, la sensibilidad de las valoraciones a las revisiones de expectativas aumenta de forma significativa. Aunque los proyectos de energía e infraestructura cuentan con el respaldo de activos físicos, sus largos ciclos de construcción y sus complejos procesos de aprobación regulatoria implican un desfase evidente entre el flujo de caja a corto plazo y los rendimientos a largo plazo.
Riesgo de liquidez y transparencia. La expansión de los mercados privados ha traído ventajas de diversificación y rentabilidad, pero también ha introducido problemas de retraso en la valoración, liquidez limitada y falta de uniformidad en los estándares de divulgación de información. Cuando el 51 % de las instituciones planea aumentar su asignación a mercados privados entre 5 y 15 puntos porcentuales, la complejidad de la gestión de liquidez a nivel de cartera aumentará en paralelo.
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Perspectivas a largo plazo: panorama estructural para los próximos 3 a 10 años
Desde una perspectiva de tres a diez años, esta migración de asignación se parece más a una reevaluación estructural que a una rotación cíclica.
Primero, la cadena de transmisión del gasto de capital en IA seguirá extendiéndose aguas abajo. Desde los chips y los modelos hasta la computación en la nube, la generación de energía, las redes de transmisión y la construcción de centros de datos, los eslabones beneficiados por el gasto de capital se irán desplazando gradualmente conforme madure la tecnología. La atención que las instituciones prestan a la «producción de energía e infraestructura» (39 %) podría ser solo una señal temprana de este desplazamiento.Segundo, la lógica de valoración de la transición energética pasará de estar impulsada por las políticas a estar impulsada por la demanda. Cuando el 64% de las instituciones considera que el fuerte aumento de la demanda de energía refuerza la lógica de inversión en energía limpia, la variable central de esta clase de activos ya ha pasado de las políticas de subsidios al crecimiento real de la demanda eléctrica, lo que normalmente implica expectativas de flujos de caja más estables a largo plazo.
Tercero, los mercados privados avanzarán hacia la institucionalización. La infraestructura, el crédito corporativo y el capital privado se convierten en los activos alternativos de mayor prioridad para los próximos dos años, y la mayor diversificación dentro del crédito alternativo (46% de las instituciones lo sitúa como prioridad principal) indica que los inversores están redefiniendo esta clase de activos, de una «asignación satélite» a un componente central de la cartera.
Cuarto, la multipolarización del capital global continuará. El 48% de las instituciones espera que el dominio del mercado de capitales estadounidense se debilite en la próxima década, el 36% ya está aumentando su exposición a Europa y la disposición a asignar deuda de mercados emergentes casi se ha duplicado en un año. Estas cifras apuntan conjuntamente a un panorama de inversión global más fragmentado y con mayor grado de regionalización.
Quinto, indicadores de seguimiento. Las variables que merecerán un seguimiento continuo en los próximos años incluyen: el crecimiento real de la demanda eléctrica relacionada con la IA y el avance de la inversión en redes eléctricas, la evolución real de la trayectoria de la inflación y los recortes de tipos de interés, el grado de institucionalización de la política comercial, la convergencia entre las valoraciones de los mercados privados y las de los mercados públicos, y los cambios en el peso de referencia de la deuda de mercados emergentes en las carteras globales de renta fija.
Para los asignadores de capital a largo plazo, el reto actual no está en determinar la dirección de un único activo, sino en identificar la relación de acoplamiento entre estas tres supertendencias: la IA necesita energía, la energía necesita capital, el capital necesita un entorno institucional estable y predecible, y el entorno institucional es precisamente el recurso más escaso en la era de la desglobalización.
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